Cómo convertir al reclutador en tu aliado

Cómo convertir al reclutador en tu aliado
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En tu vida profesional no todo será fácil y en más de una ocasión tendrás que buscar empleo. En ese proceso, habrá una figura que juega un papel importante para conseguir un empleo: el reclutador.

 

Como en pocos lugares nos preparan para buscar empleo y por la tensión que genera estar en ansiedad e incluso desesperación (cuando ya ha pasado tiempo) puede que cometas errores de cortesía o profesionalismo con el reclutador.

 

Definitivamente, el reclutador puede ser la persona que nos ponga en jaque desde el momento en el que se le conoce, pues no sabes cómo comportarte e incluso si es correcto estrechar las manos. Por ello, no conformes con darte los mejores tips para evitar errores, te diremos como hacer al reclutador tu mejor aliado en cualquier proceso de selección y en tu vida profesional en general.

 

Existen un par de puntos importantes a considerar.

 

 

  • ¿Tu reclutador trabaja directamente para empresa o en una consultoría de Recursos Humanos?

 

 

En la primera opción, el reclutador siempre velará por los lineamientos que correspondan a la empresa. Es posible que si entablas una buena relación y te haya incorporado en su cartera de candidatos, si no aplicas para una vacante te considere para otra, no obstante su margen de acción es poco.

 

En el segundo caso, tratándose de consultoría el reclutador trabaja para diferentes empresas y  si bien parte de su trabajo es buscar candidatos que coincidan con la cultura y clima organizacional de la empresa, puede orientarte sobre cómo empatar mejor tu perfil u orientar tu historial profesional. Además, que si logras comunicarte bien con él y generar una buena relación, te tendrá siempre en mente para una vacante similar o incluso podría intercambiar tu curriculum con algún contacto.

 

 

  • Analiza un poco al reclutador

 

 

Te bastará muy poco tiempo para determinar el estilo de tu reclutador. ¿Es joven o ya se ve recorrido? ¿Se presenta como Licenciado? ¿Fue muy formal en sus correos electrónicos?¿Cómo te contactó?

 

Piensa en todo esto y tendrás muy buenos datos acerca de la personalidad del reclutador, que te evitarán estar divagando y te sentirás cómodo rápidamente en entrevista.

 

Dicho lo anterior y sin más consideraciones, aprende a continuación cómo hacer al reclutador tu mejor aliado.

 

 

  • Equilibrio.

 

 

Cómo sabemos que un breve análisis no te dará toda la información sobre la vida y obra del reclutador, una buena táctica es no ser tan formal, pero tampoco tan relajado.

 

Simplemente estar en ese punto medio en el que puedes expresarte natural, asertiva y educadamente sin parecer que quieres fanfarronear con tu lenguaje exquisito o en contraste que el proceso te vale. ¿Cómo lograrlo? Dirígete por su nombre, inicia los correos con un saludo correspondiente al momento del día, sé concreto, evita las faltas de ortografía y despídete siempre esperando indicaciones. Evita el “cordial y caluroso saludo” “el totalmente o enteramente a sus órdenes”. Ten claro que de la educación al intento forzado de agradar hay un sólo paso. Esto únicamente no aplica si tu reclutador es de la vieja escuela y ama la adulación.

  1. Sigue al pie de la letra las instrucciones

No hay nada que un reclutador valore más que un candidato que sigue desde un inicio las instrucciones. Y es que no hay dificultad en ello, se muy cuidadoso al leer las vacantes y observa por ejemplo cuál es el medio de contacto y no saltes las indicaciones por parecer más hábil o por simple desesperación.

 

El reclutador diseña el proceso de cada vacante de acuerdo a sus tiempos, al perfil vacante y a los lineamientos de la empresa o consultoría para los que trabaja, si no sigues las indicaciones será un punto en contra porque hablará de tu bajo seguimiento a normas además de que realmente puedes entorpecer el proceso.

 

  1. No insistir

 

Insistencia desmedida, locura percibida. De verdad, bajo ningún motivo insistas demasiado para información, estatus o resultado de un proceso por razones muy sencillas: El trabajo de un reclutador es cubrir vacantes, por lo que suele ser de los más interesados en agilizar el proceso así que existen dos variantes: un reclutador de poca experiencia suele tener dificultades para enfrentar a los candidatos así que omitirá tus llamadas y correos para evitarte y un reclutador con más experiencia siempre te mantendrá en conocimiento del estatus del proceso siempre y cuando tenga información del mismo, si no la hay, te lo hará saber un par de veces pero si continúas insistiendo omitirá tus mensajes hasta que tenga una respuesta definitiva. Así que si llevas varias veces preguntando sobre el estatus y no te han dicho nada en cualquiera de las dos vertientes tu insistencia sirve de muy poco, salvo para desesperar al reclutador y que te descarte del proceso.

  • Tener siempre la mejor actitud considerando que el resultado del proceso es ajeno al reclutador.

 

El trabajo del reclutador es empatar los deseos del cliente u organización con un perfil profesional. Muchas veces, el reclutador tiene en una terna de candidatos, una gran disyuntiva pues todos representan excelentes opciones para cubrir el puesto, pero en la mayoría de las veces el jefe directo del puesto al que postulas o el director general de la empresa es el que decide, o simplemente aunque tus competencias fueran buenas no corresponden en el porcentaje correcto con el puesto vacante.

 

Así que, ve en el reclutador la persona que es enlace para llevarte al empleo  que estás buscando pero no lo veas como determinante y en todas las circunstancias mantén la mejor actitud, pues cuando reaccionas por no haberte quedado en una oferta posiblemente te estés cerrando puertas para una vacante diferente o estés perdiendo un excelente elemento para hacer networking.

 

  1. El reclutador también es una persona, ¡respétalo!

 

El reclutador también duerme, come, tiene vida personal y emociones, así que si quieres que sea tu  aliado trátalo como tal y no lo veas como una pieza del sistema que te ha puesto el pie. Evita los mensajes a las 10 de la noche, las insistentes llamadas a la hora de la comida. Siempre trata con respeto y cortesía.

 

También recuerda, que la relación profesional no debe carecer de naturalidad y si hay algo que signifique esto, es la empatía con el trabajo del otro. La honestidad en ambas partes es de lo mejor para generar relaciones profesionales duraderas y exitosas.

 

Por último, hoy en día las empresas no buscan sólo ejecutores, buscan personas con valores y principios, y la persona que identificará estos detalles en ti, es el reclutador, así que sé transparente, sé tú, y dirígete siempre con amabilidad, ese es un buen gesto de compromiso y responsabilidad con el proceso.

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